El pasado 27 de marzo de 2026, el Salón de Actos del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (CHGUV) acogió una sesión interdepartamental clave en el calendario formativo de nuestros residentes. La Dra. Pilar Albors, del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, presentó la actualización del Protocolo de Atención al Paciente Politraumatizado, que puede ser descargado desde este enlace.
Durante el encuentro, se puso de manifiesto el firme empeño de nuestro servicio por consolidar un sistema asistencial preciso que garantice la supervivencia y minimice las secuelas en el paciente crítico.
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Contexto y justificación: La necesidad de un lenguaje común
El trauma grave representa la cuarta causa de mortalidad global a todas las edades y la primera en menores de 45 años. Durante la sesión, la Dra. Albors recordó que la estandarización de estos cuidados nació de una tragedia personal del Dr. James Styner en 1976, lo que dio origen al modelo ATLS como un movimiento global de supervivencia.
El objetivo principal de este protocolo en el CHGUV es organizar al equipo asistencial y definir el equipamiento necesario para un reconocimiento precoz del enfermo traumático grave. Como subrayó la ponente, el pronóstico depende directamente de la precocidad y precisión de los cuidados en periodos determinantes como la «Hora Dorada» y los «10′ Platino».
Prioridades asistenciales y el cambio hacia la secuencia xABCDE
Uno de los puntos críticos tratados fue la evolución de las prioridades en el periodo crítico. Según explicó la Dra. Albors, el orden de intervención es innegociable y debe tratarse siempre primero la mayor amenaza para la vida.
- Prioridad «X» (control hemorrágico): Actualmente, la atención se inicia con el control de hemorragias exanguinantes mediante presión directa, empaquetado o el uso estratégico de torniquetes antes de abordar la vía aérea.
- A (vía aérea): Garantizar la permeabilidad con control cervical, priorizando una vía aérea definitiva incluso sobre la estabilización cervical si fuera necesario.
- B (respiración): Identificación inmediata de lesiones letales como el neumotórax hipertensivo, el hemotórax masivo o el taponamiento cardíaco.
- C, D y E: Mantenimiento del volumen sanguíneo, evaluación neurológica mediante la Escala de Coma de Glasgow y exposición completa del paciente para prevenir la hipotermia, que agrava la coagulopatía.
El papel del cirujano dentro del equipo multidisciplinar de trauma
El éxito del protocolo reside en una coordinación multidisciplinar donde cada profesional tiene un lugar y funciones predefinidas antes de la llegada del paciente. Se hizo especial hincapié en que el cirujano es una pieza estratégica dentro del equipo del Box de Reanimación, asumiendo la responsabilidad de la valoración focalizada en tórax y abdomen.
Este equipo debe estar formado por especialistas en Anestesiología (líder y evaluador), Cirugía General, Traumatología, Urgencias, Enfermería y personal de apoyo como celadores y auxiliares. Como destacó la ponente, «la regla de oro es que el equipo debe estar listo ANTES de que el paciente cruce la puerta del hospital».
Algoritmos de decisión en el paciente politraumatizado
El protocolo diferencia claramente las actuaciones según la estabilidad hemodinámica del paciente. De este modo, tras las radiografías de tórax y pelvis que deben realizarse en todo paciente politraumatizado, la doctora detalló los pasos a seguir en el Box 1:
- Paciente Estable: Se procede a un Body-TAC con contraste o Angio-TAC si existe sospecha de lesión vascular, permitiendo un diagnóstico anatómico preciso para planificar el tratamiento definitivo o el ingreso en UCI.
- Paciente Inestable: Se utiliza el ECO-FAST a pie de cama para detectar líquido libre (hemoperitoneo o hemopericardio). Si no hay respuesta a la reanimación inicial o el paciente está in extremis, la indicación es el traslado inmediato a quirófano para una Cirugía de Control de Daños.
Conclusión
La actualización de este protocolo reafirma que el Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo está plenamente comprometido con el perfeccionamiento de la atención al paciente politraumatizado.
La meta es que el «Código Trauma» funcione como un engranaje perfecto, donde la formación de nuestros residentes y la coordinación técnica aseguren que cada paciente reciba una atención de clase mundial en el momento de mayor vulnerabilidad.